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jueves, 16 abril, 2026
Escrito por Álvaro Morales

Ácido úrico en personas mayores: valores, síntomas y cómo bajarlo

En muchas familias, el tema aparece casi sin esperarlo: en una analítica rutinaria, en una revisión médica o después de un dolor repentino en una articulación. El médico menciona el ácido úrico y, a partir de ahí, surgen las dudas: ¿es grave?, ¿qué significa tenerlo alto?, ¿se puede bajar?

Cuando se trata de personas mayores, estas preguntas son aún más habituales. El ácido úrico elevado puede estar relacionado con cambios en la alimentación, la medicación o el propio funcionamiento del organismo con la edad. Entender cómo actuar de forma adecuada puede evitar complicaciones y, sobre todo, mejorar el bienestar diario.

Si tienes a un familiar en este mismo punto, contar con apoyo profesional en el cuidado de personas mayores con profesionales como MimoCare te ayudará a gestionar estas pautas de salud con mayor seguridad y tranquilidad.

Qué es el ácido úrico y por qué aumenta con la edad

El ácido úrico es una sustancia que el cuerpo produce al descomponer las purinas, compuestos presentes de forma natural en nuestras células y en muchos alimentos. En condiciones normales, se disuelve en la sangre y los riñones lo eliminan a través de la orina.

Sin embargo, en las personas mayores la probabilidad de que los niveles suban (hiperuricemia) es mayor por varios factores:

  • Cambios en la función renal: Con el tiempo, los riñones pueden volverse menos eficientes al filtrar desechos.
  • Uso de medicamentos: Es muy común que los mayores tomen diuréticos para la tensión, los cuales pueden elevar el ácido úrico.
  • Otras patologías: La hipertensión, la diabetes o el sobrepeso suelen ir de la mano con niveles altos de esta sustancia.
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Cuáles son los valores normales en personas mayores

Aunque cada laboratorio tiene sus propios rangos de referencia, los estándares generales son:

  • Hombres: entre 3,5 y 7,0 mg/dL.
  • Mujeres: entre 2,5 y 6,0 mg/dL.

A partir de estas cifras hablamos de hiperuricemia. Es importante destacar que muchas personas mayores tienen valores elevados sin presentar síntomas inmediatos; sin embargo, mantener el exceso en sangre de forma crónica es lo que genera riesgos a largo plazo.

Qué síntomas indican que el ácido úrico está alto

Cuando el ácido úrico se cristaliza en las articulaciones, aparece el síntoma más conocido: el ataque de gota.

1. Dolor articular repentino

Suele manifestarse como un dolor intenso y brusco, frecuentemente en el dedo gordo del pie (podagra), pero también en:

  • Tobillos y rodillas.
  • Muñecas y manos.
  • Signos visibles: Inflamación, enrojecimiento, calor en la zona y sensibilidad extrema al roce (incluso con la sábana).

2. Otros signos de alerta

En fases más avanzadas o crónicas, pueden aparecer los llamados tofos (pequeños bultos duros bajo la piel por acumulación de cristales) o rigidez persistente en las articulaciones afectadas.

Riesgos de mantener niveles elevados de forma crónica

No se trata solo de evitar el dolor de un ataque de gota puntual. El ácido úrico alto sin control puede derivar en:

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  • Deterioro articular: Los ataques repetidos acaban dañando el cartílago.
  • Cálculos renales: El exceso puede formar piedras en el riñón, lo que compromete la función renal del anciano.
  • Riesgo cardiovascular: Existe una relación estrecha entre la hiperuricemia y el aumento de riesgo de infartos o problemas de hipertensión.

Cómo bajar el ácido úrico de forma práctica y segura

La clave no es hacer una dieta extrema, sino introducir ajustes sostenibles en el estilo de vida:

  1. Hidratación constante: El agua es el mejor aliado de los riñones para “barrer” el ácido úrico. En los mayores, que suelen perder la sensación de sed, es vital asegurar una ingesta de agua regular.
  2. Alimentación baja en purinas: Conviene moderar el consumo de carnes rojas, vísceras, embutidos, mariscos y, especialmente, la cerveza (con o sin alcohol, por su alto contenido en purinas).
  3. Alimentos protectores: Fomentar el consumo de lácteos desnatados, verduras, frutas (como las cerezas) y alimentos ricos en vitamina C.
  4. Revisión de la medicación: Es fundamental que el médico revise si algún fármaco habitual está elevando los niveles antes de decidir quitar alimentos de la dieta de forma radical.
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Errores habituales al intentar controlarlo

Es frecuente cometer fallos por falta de información o exceso de celo:

  • Prohibir alimentos de forma radical: Puede llevar a la malnutrición en personas mayores.
  • Abandonar el tratamiento si no hay dolor: El ácido úrico puede estar dañando el riñón en silencio aunque no duela el pie.
  • Automedicarse: Usar antiinflamatorios sin control médico puede ser peligroso para el estómago y el riñón del mayor.

Controla el ácido úrico como parte del cuidado integral

Gestionar estos niveles no es solo evitar un dolor puntual; es proteger la movilidad y la salud cardiovascular a largo plazo. Cuando el ácido úrico se controla, se mejora la calidad de vida y se evitan complicaciones que podrían restar autonomía a la persona mayor.

En el cuidado de personas mayores, los pequeños cambios diarios —beber un vaso más de agua, sustituir la carne roja por pescado blanco o acudir a las analíticas de control— son los que realmente marcan la diferencia.

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