El primer verano cuidando de una persona mayor suele estar lleno de dudas. Aunque el calor afecta a cualquier persona, en edades avanzadas puede tener consecuencias mucho más importantes, especialmente cuando existen enfermedades crónicas, problemas de movilidad o dificultades para mantenerse hidratado de forma adecuada.
En la Región de Murcia, donde durante los meses estivales es frecuente superar los 35 °C e incluso alcanzar temperaturas más elevadas en algunos municipios, adaptar los cuidados resulta especialmente importante. Muchas familias descubren entonces que pequeños gestos cotidianos, como controlar la hidratación, cambiar los horarios de los paseos o mantener una temperatura adecuada en casa, pueden marcar una gran diferencia.
No se trata de vivir el verano con preocupación, sino de anticiparse a los riesgos para que la persona mayor pueda disfrutar de esta época del año con seguridad y comodidad. Además, contar con un especialista en el cuidado de mayores a domicilio en Murcia es una opción cada vez más demandada por las familias.
En esta guía encontrarás recomendaciones prácticas para afrontar el primer verano cuidando a una persona mayor y saber cuándo puede ser conveniente contar con apoyo profesional.
Contenido
El calor afecta de forma diferente a las personas mayores
Con el paso de los años, el organismo pierde parte de su capacidad para regular la temperatura corporal. Además, muchas personas mayores tienen una menor sensación de sed, lo que hace que beban menos agua de la que realmente necesitan. A esto se suman otros factores habituales, como la toma de determinados medicamentos, enfermedades cardiovasculares, diabetes o problemas de movilidad que dificultan responder con rapidez a las altas temperaturas.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recuerda que las personas mayores constituyen uno de los grupos más vulnerables durante los episodios de calor intenso, por lo que es recomendable extremar las medidas preventivas durante el verano.
Mantener una buena hidratación es una prioridad
Uno de los errores más frecuentes consiste en esperar a tener sed para beber. En muchas personas mayores esa sensación disminuye con la edad, por lo que conviene ofrecer líquidos de forma regular aunque no los soliciten. Además del agua, también pueden contribuir a mantener una buena hidratación:
- Gazpachos o cremas fría
- Frutas con alto contenido en agua, como sandía o melón
- Infusiones templadas
- Caldos suaves cuando la temperatura lo permita
Conviene evitar un consumo excesivo de bebidas azucaradas o alcohólicas y seguir siempre las recomendaciones médicas cuando existan restricciones específicas por motivos de salud.
Adaptar los horarios ayuda a evitar golpes de calor
En Murcia, las horas centrales del día suelen concentrar las temperaturas más elevadas. Por eso, siempre que sea posible, es recomendable organizar las actividades al aire libre durante las primeras horas de la mañana o al atardecer. También conviene evitar esfuerzos físicos innecesarios cuando el calor es más intenso.
Pequeños cambios como hacer la compra temprano, pasear antes de las once de la mañana o retrasar determinadas tareas pueden reducir significativamente el riesgo de sufrir un golpe de calor.
La alimentación también cambia durante el verano
Cuando aumentan las temperaturas es habitual que disminuya el apetito. Sin embargo, esto no significa que deban reducirse los aportes nutricionales. Durante el verano suelen recomendarse comidas más ligeras, fáciles de digerir y repartidas en varias tomas a lo largo del día. Las frutas, verduras, pescado, carnes magras y alimentos frescos ayudan a mantener una alimentación equilibrada sin favorecer digestiones pesadas.
Si la persona mayor presenta pérdida de apetito mantenida o una disminución importante de peso, conviene consultar con el profesional sanitario.
Cuidado con algunos medicamentos
Algunos tratamientos habituales en personas mayores pueden modificar la respuesta del organismo frente al calor. Diuréticos, determinados antihipertensivos o algunos medicamentos utilizados para enfermedades neurológicas pueden aumentar el riesgo de deshidratación o favorecer alteraciones relacionadas con las altas temperaturas.
Esto no significa que deban suspenderse, sino que resulta especialmente importante seguir las indicaciones del médico y vigilar la aparición de síntomas como mareos, debilidad o confusión. Ante cualquier duda sobre la medicación, siempre debe consultarse con el profesional sanitario.
La vivienda también necesita adaptarse al verano
Mantener una temperatura confortable dentro del domicilio es una de las medidas más eficaces para proteger a una persona mayor durante los meses de calor. Siempre que sea posible, conviene:
- Bajar persianas durante las horas de mayor insolación
- Ventilar la vivienda a primera hora de la mañana y por la noche
- Utilizar ventiladores o aire acondicionado de forma adecuada
- Evitar cambios bruscos de temperatura
- Favorecer el uso de ropa ligera y transpirable
En muchos casos, pequeñas adaptaciones permiten mejorar notablemente el confort sin necesidad de grandes inversiones.
Las personas mayores que viven solas necesitan un seguimiento más estrecho
El verano también coincide con un periodo en el que muchas familias disfrutan de vacaciones o pasan más tiempo fuera de casa. Cuando una persona mayor vive sola, esto puede aumentar el riesgo de aislamiento y hacer que algunos problemas pasen desapercibidos.
Por ejemplo, beber menos agua, olvidarse de la medicación, permanecer demasiado tiempo en una vivienda muy calurosa o no detectar síntomas relacionados con un golpe de calor. En estas situaciones resulta recomendable aumentar el contacto diario, organizar visitas frecuentes o valorar algún tipo de apoyo profesional.
Muchas familias de la Región recurren durante estos meses a servicios de cuidado de mayores a domicilio en Murcia para garantizar que su familiar recibe el acompañamiento que necesita incluso cuando ellas no pueden estar presentes.
El verano también puede ser un buen momento para empezar a recibir ayuda
No siempre es necesario esperar a que aparezca una situación complicada para contratar apoyo. En muchas ocasiones, el verano supone el momento en que la familia detecta que la persona mayor necesita ayuda para actividades cotidianas que antes realizaba sin dificultad.
Contar con un cuidador por horas puede facilitar tareas como:
- Preparar comidas adaptadas al calor
- Recordar la hidratación
- Acompañar durante los paseos
- Supervisar la medicación
- Hacer la compra
- Ofrecer compañía durante las horas en las que la persona permanece sola
Este apoyo también permite que los familiares puedan conciliar mejor las vacaciones o los cambios de horario propios del verano con el cuidado de sus seres queridos.
Cómo puede ayudarte MimoCare este verano
En MimoCare sabemos que cada verano plantea necesidades diferentes. Por eso, adaptamos nuestros servicios a la situación de cada familia, ofreciendo desde cuidados puntuales durante las vacaciones hasta atención continuada cuando la persona necesita más apoyo.
Prestamos servicio de cuidado de mayores a domicilio en Murcia capital y en numerosos municipios como Cartagena, Molina de Segura, Alcantarilla, Lorca, Cieza, Jumilla o Totana. Si no encuentras tu zona, llámanos.
Nuestros cuidadores ayudan a mantener las rutinas, supervisar la alimentación y la hidratación, acompañar a consultas médicas y ofrecer la tranquilidad de saber que siempre hay una persona pendiente del bienestar de quien más importa.
Un verano tranquilo también empieza con una buena planificación
Las altas temperaturas forman parte del verano en Murcia, pero con una buena organización no tienen por qué convertirse en un problema.
Anticiparse a las necesidades de la persona mayor, adaptar las rutinas y prestar atención a pequeños detalles como la hidratación, la alimentación o la temperatura del hogar puede ayudar a prevenir muchas complicaciones.
Y cuando la familia necesita apoyo adicional, contar con profesionales especializados permite que la persona mayor siga disfrutando de su verano con seguridad, comodidad y la tranquilidad de permanecer en el lugar donde mejor se siente: su propia casa.
Trabajador social orientado al bienestar y al cambio social, con experiencia en la intervención con personas, familias y comunidades.
Especializado en mediación, gestión de conflictos y empoderamiento social, contribuye a la integración, la cohesión social y la mejora de la calidad de vida mediante una práctica profesional responsable y colaborativa.





