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martes, 15 marzo, 2022
Escrito por Álvaro Morales

Diabetes tipo 2 en ancianos: síntomas y tratamientos comunes

La diabetes tipo 2 en ancianos y personas mayores es una enfermedad  crónica caracterizada por niveles elevados de glucosa en sangre. Se produce principalmente porque el organismo no utiliza adecuadamente la insulina y, con el tiempo, puede no producir la cantidad suficiente para mantener la glucosa dentro de los niveles adecuados.

Es el tipo de diabetes más frecuente y su aparición es especialmente común a partir de la mediana edad, aunque puede desarrollarse a cualquier edad. En las personas mayores requiere una atención particular, ya que pueden coexistir otras enfermedades, fragilidad, deterioro cognitivo o tratamientos con varios medicamentos. Si quieres saber más sobre la enfermedad en general, puedes leer nuestro artículo sobre la diabetes en personas mayores.

Aunque actualmente no existe una cura para la diabetes tipo 2, puede controlarse mediante hábitos saludables, seguimiento médico y, cuando es necesario, medicamentos. El tratamiento adecuado ayuda a reducir el riesgo de complicaciones y a mantener la autonomía y calidad de vida.

¿Qué es la diabetes tipo 2?

La glucosa es una de las principales fuentes de energía del organismo. Para que pueda entrar en las células y utilizarse correctamente interviene la insulina, una hormona producida por el páncreas.

En la diabetes tipo 2, las células no responden adecuadamente a la insulina. Como consecuencia, puede acumularse demasiada glucosa en la sangre. Mantener niveles elevados durante periodos prolongados puede afectar a diferentes órganos y sistemas.

En las personas mayores, además, el manejo de la enfermedad debe adaptarse a la situación individual. No tiene las mismas necesidades una persona de 70 años autónoma y activa que otra con fragilidad, deterioro cognitivo o varias enfermedades crónicas. Por ello, las guías actuales recomiendan individualizar tanto los objetivos de glucosa como el tratamiento.

Síntomas de diabetes tipo 2 en ancianos

La diabetes tipo 2 puede desarrollarse lentamente y algunas personas apenas presentan síntomas durante años. Esto puede dificultar su detección, especialmente cuando determinados signos se atribuyen erróneamente al propio envejecimiento.

Entre los síntomas que pueden aparecer se encuentran:

  • Aumento de la sed y necesidad de orinar con mayor frecuencia
  • Cansancio o falta de energía
  • Mayor sensación de hambre
  • Pérdida de peso sin una causa aparente
  • Visión borrosa
  • Hormigueo o entumecimiento en manos o pies
  • Heridas que tardan en cicatrizar
  • Infecciones frecuentes

La presencia de estos síntomas no confirma por sí sola una diabetes. Ante cualquier sospecha, es necesario consultar con un profesional sanitario y realizar las pruebas correspondientes.

Causas y factores de riesgo de la diabetes tipo 2

La diabetes tipo 2 se desarrolla principalmente cuando las células del organismo responden peor a la insulina —lo que se conoce como resistencia a la insulina— y el páncreas no consigue producir suficiente insulina para compensarlo. Como consecuencia, la glucosa se acumula en la sangre.

No existe una única causa de la diabetes tipo 2. En su aparición intervienen una combinación de factores genéticos, metabólicos, ambientales y relacionados con el estilo de vida. Además, el riesgo aumenta con la edad, por lo que es una enfermedad especialmente frecuente entre las personas mayores.

Genética y antecedentes familiares

La genética influye en el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2. Tener un padre, una madre o un hermano con esta enfermedad se considera un factor de riesgo, aunque contar con antecedentes familiares no significa que una persona vaya a desarrollar necesariamente diabetes.

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La predisposición genética interactúa con otros factores, como la edad, el peso corporal, la actividad física y determinadas condiciones de salud.

Sobrepeso y obesidad

El sobrepeso y la obesidad son factores de riesgo importantes para desarrollar diabetes tipo 2. El exceso de tejido adiposo, especialmente cuando se acumula alrededor del abdomen, está relacionado con una mayor resistencia a la insulina.

Sin embargo, es importante no presentar el peso como una causa única: también pueden desarrollar diabetes tipo 2 personas que no tienen sobrepeso u obesidad.

En personas mayores, además, cualquier estrategia destinada a perder peso debe individualizarse. Las dietas excesivamente restrictivas pueden favorecer la pérdida de masa muscular y empeorar la fragilidad, por lo que los cambios de alimentación deberían adaptarse al estado nutricional y funcional de cada persona.

Edad

El riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 aumenta con la edad. Entre otros factores, con el envejecimiento pueden producirse cambios en la composición corporal, una reducción de la actividad física y alteraciones en la sensibilidad a la insulina.

Esto no significa que la diabetes tipo 2 sea exclusivamente una enfermedad de las personas mayores. Puede aparecer también en adultos jóvenes, adolescentes e incluso niños.

Sedentarismo y falta de actividad física

La inactividad física es otro factor relacionado con un mayor riesgo de diabetes tipo 2. La actividad física ayuda al organismo a utilizar la glucosa y mejora la sensibilidad a la insulina, además de aportar beneficios cardiovasculares y funcionales.

En las personas mayores, el ejercicio debe adaptarse siempre a su movilidad, estado de salud y capacidad funcional. Caminar, realizar ejercicios de fuerza o mantenerse activo en las tareas cotidianas pueden formar parte de un estilo de vida saludable cuando no existen contraindicaciones.

Puedes ampliar esta información en nuestro artículo sobre ejercicio físico en personas mayores.

Prediabetes

La prediabetes significa que los niveles de glucosa en sangre son superiores a los considerados normales, pero todavía no alcanzan los criterios establecidos para diagnosticar diabetes.

Tener prediabetes aumenta el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2. Sin embargo, la progresión no es inevitable: los cambios en la alimentación, la actividad física y otros hábitos pueden ayudar a prevenir o retrasar su aparición.

Hipertensión, colesterol y síndrome metabólico

La diabetes tipo 2 comparte factores de riesgo con otros problemas metabólicos y cardiovasculares. La hipertensión arterial, las alteraciones de los triglicéridos y del colesterol HDL, la obesidad abdominal y los niveles elevados de glucosa pueden presentarse conjuntamente dentro de lo que se conoce como síndrome metabólico.

Por este motivo, el seguimiento de una persona con diabetes no debería centrarse exclusivamente en sus niveles de glucosa. El control de la presión arterial, los lípidos y otros factores de riesgo cardiovascular también forma parte de una atención integral.

Puedes consultar también nuestra información sobre el colesterol alto en personas mayores.

Producción de glucosa y funcionamiento del páncreas

El hígado desempeña un papel importante en la regulación de la glucosa. En condiciones normales, libera glucosa cuando el organismo la necesita y reduce esa producción en respuesta a determinadas señales, entre ellas la acción de la insulina.

En la diabetes tipo 2 pueden producirse alteraciones en este mecanismo, de manera que el hígado continúa liberando más glucosa de la necesaria. Al mismo tiempo, con la evolución de la enfermedad, las células beta del páncreas, encargadas de producir insulina, pueden perder progresivamente capacidad para responder a las necesidades del organismo.

Estos mecanismos ayudan a explicar por qué la diabetes tipo 2 puede evolucionar con el tiempo y por qué algunas personas necesitan modificar o intensificar su tratamiento.

Otros factores que aumentan el riesgo

Además de los anteriores, existen otros factores asociados a una mayor probabilidad de desarrollar diabetes tipo 2, como haber padecido diabetes gestacional, tener síndrome de ovario poliquístico, determinadas enfermedades cardiovasculares o fumar.

Por tanto, una persona puede presentar varios factores de riesgo al mismo tiempo. Tener uno o varios de ellos no significa necesariamente que vaya a desarrollar diabetes, pero puede justificar un mayor seguimiento y la realización de controles de glucosa cuando el profesional sanitario lo considere necesario.

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¿Cómo se diagnostica la diabetes tipo 2?

El diagnóstico se realiza mediante análisis de sangre. No debe establecerse únicamente a partir de síntomas o de una medición doméstica puntual.

Entre las pruebas utilizadas se encuentran la glucosa plasmática en ayunas, la hemoglobina glicosilada (HbA1c), que proporciona información sobre la glucosa media de los últimos meses, la prueba de tolerancia oral a la glucosa y, en determinadas circunstancias, la glucosa plasmática aleatoria.

Cuando un resultado indica diabetes, puede ser necesario repetir la prueba para confirmar el diagnóstico, dependiendo de la situación clínica. Además, algunas enfermedades pueden afectar a la precisión de la HbA1c, por lo que el profesional sanitario decidirá qué pruebas son más apropiadas.

La diabetes tipo 2 afecta muchos de los órganos principales, como el corazón, los vasos sanguíneos, los nervios, los ojos y los riñones.
La diabetes tipo 2 afecta muchos de los órganos principales, como el corazón, los vasos sanguíneos, los nervios, los ojos y los riñones.

Tratamiento de la diabetes tipo 2 en personas mayores

El tratamiento de la diabetes tipo 2 en personas mayores debe ser personalizado. Puede combinar alimentación, ejercicio, control de otros factores de riesgo y medicamentos.

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En adultos mayores resulta especialmente importante evitar tratamientos excesivamente intensivos cuando sus riesgos superan los posibles beneficios. La ADA recomienda prestar especial atención a la hipoglucemia, sobre todo en personas con fragilidad, deterioro cognitivo, enfermedades crónicas o tratamientos complejos.

Alimentación saludable

No existe una única “dieta para diabéticos” válida para todo el mundo. La alimentación debe adaptarse a las necesidades nutricionales, preferencias, peso, actividad física y tratamiento de cada persona.

En personas mayores es especialmente importante evitar restricciones innecesarias que puedan favorecer la desnutrición o la pérdida de masa muscular. Las recomendaciones actuales destacan una alimentación saludable con un aporte adecuado de proteínas.

Actividad física

Mantenerse activo puede contribuir al control de la glucosa y favorecer la movilidad, la capacidad funcional y la salud cardiovascular.

El ejercicio debe adaptarse siempre al estado físico y funcional de la persona. Caminar, realizar ejercicios de fuerza o desarrollar otras actividades adecuadas a sus capacidades puede formar parte del tratamiento cuando pueda hacerse de forma segura.

Medicamentos para la diabetes tipo 2

Cuando los cambios en el estilo de vida no son suficientes, el médico puede indicar tratamiento farmacológico. Actualmente existen diferentes grupos de medicamentos, entre ellos metformina, inhibidores de DPP-4, inhibidores de SGLT2, agonistas del receptor GLP-1 y otras terapias. Algunas personas también pueden necesitar insulina.

La elección no depende únicamente de cuánto reduce la glucosa cada medicamento. Deben considerarse factores como la función renal, el riesgo de hipoglucemia, las enfermedades cardiovasculares, la insuficiencia cardiaca, la enfermedad renal, el peso, la tolerancia y la facilidad para seguir correctamente el tratamiento.

Por ejemplo, la metformina continúa siendo una opción adecuada para muchas personas mayores, pero su utilización debe valorar la función renal y otras circunstancias clínicas. Las guías actuales también recomiendan priorizar medicamentos con menor riesgo de hipoglucemia cuando este riesgo es elevado.

La medicación nunca debe modificarse, suspenderse o sustituirse sin indicación médica.

La diabetes tipo 2 solía conocerse como la diabetes de aparición adulta, pero la diabetes tipo 1 y tipo 2 pueden aparecer tanto en la infancia como en la adultez.
La diabetes tipo 2 solía conocerse como la diabetes de aparición adulta, pero la diabetes tipo 1 y tipo 2 pueden aparecer tanto en la infancia como en la adultez.

¿Qué riesgos tiene la diabetes tipo 2 en personas mayores?

Con el tiempo, una diabetes insuficientemente controlada puede aumentar el riesgo de problemas cardiovasculares, enfermedad renal, alteraciones de la visión y daños en los nervios, entre otras complicaciones. Sin embargo, en las personas mayores el objetivo no consiste simplemente en conseguir la cifra de glucosa más baja posible.

Un control excesivamente estricto también puede provocar problemas, especialmente si aumenta el riesgo de hipoglucemias. Por este motivo, la ADA establece objetivos diferentes según la salud general, autonomía y situación clínica de cada persona. En adultos mayores con problemas de salud complejos, puede ser preferible establecer objetivos menos estrictos y priorizar la prevención de hipoglucemias y de niveles de glucosa suficientemente elevados como para causar síntomas.

Cuidados de una persona mayor con diabetes tipo 2 en casa

El entorno familiar y los cuidadores pueden desempeñar un papel importante, especialmente cuando existen problemas de movilidad, memoria o autonomía.

El apoyo puede incluir ayudar a mantener unos horarios regulares de alimentación, facilitar la actividad física indicada por los profesionales sanitarios, recordar la medicación prescrita, acompañar a las revisiones médicas y observar posibles cambios en el estado general.

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En MimoCare, nuestros servicios de cuidado de personas mayores a domicilio pueden ayudar a las familias en las actividades cotidianas y el acompañamiento de personas mayores con enfermedades crónicas, siempre respetando las indicaciones establecidas por los profesionales sanitarios.

¿Se puede prevenir la diabetes tipo 2?

No todos los factores de riesgo pueden modificarse, pero adoptar hábitos saludables puede reducir o retrasar el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, especialmente en personas con prediabetes.

Mantener un peso saludable, realizar actividad física regularmente, seguir una alimentación equilibrada y evitar el tabaco son algunas de las medidas recomendadas. Los programas estructurados de modificación del estilo de vida han demostrado reducir de manera importante el riesgo de progresión hacia diabetes tipo 2 en personas con alto riesgo.

Preguntas frecuentes sobre diabetes tipo 2 en personas mayores

¿Una persona mayor con diabetes tipo 2 puede vivir sola?

Depende de su autonomía, capacidad cognitiva, tratamiento y riesgo de complicaciones. Una persona autónoma y con la enfermedad bien controlada puede gestionar su vida cotidiana, mientras que otras pueden necesitar apoyo para la alimentación, la medicación, las citas médicas o el control de determinadas rutinas. Es importante valorar cada situación de forma individual.

¿Por qué la hipoglucemia puede ser especialmente peligrosa en personas mayores?

La hipoglucemia se produce cuando la glucosa en sangre desciende demasiado. En las personas mayores puede tener consecuencias especialmente importantes, ya que puede provocar debilidad, mareos, confusión, alteraciones de la visión e incluso pérdida de conocimiento. Además, puede favorecer caídas y otros accidentes. El riesgo depende, entre otros factores, del tratamiento utilizado, la alimentación y el estado general de salud.

¿La diabetes tipo 2 puede afectar a la memoria de una persona mayor?

La diabetes se asocia con un mayor riesgo de deterioro cognitivo y demencia, aunque esto no significa que todas las personas con diabetes vayan a desarrollar estos problemas. En las personas mayores, los cambios cognitivos también pueden dificultar el manejo de la enfermedad, por ejemplo, al recordar la medicación o seguir correctamente las pautas de alimentación y control indicadas por los profesionales sanitarios.

¿Qué revisiones necesita una persona mayor con diabetes tipo 2?

Además del seguimiento de la glucosa, el profesional sanitario puede recomendar controles periódicos de la presión arterial, colesterol, función renal, salud ocular y estado de los pies, entre otros aspectos. La frecuencia de estas revisiones dependerá de la situación clínica y del tratamiento de cada persona.

¿Cuándo hay que acudir al médico ante una subida o bajada de azúcar?

Debe solicitarse atención sanitaria ante alteraciones importantes de la glucosa acompañadas de síntomas preocupantes, como confusión intensa, desmayo, dificultad para mantenerse consciente, vómitos persistentes o un empeoramiento importante del estado general. Las personas con diabetes y sus cuidadores deberían conocer las indicaciones específicas proporcionadas por su equipo sanitario para actuar ante una hipoglucemia o hiperglucemia.

Vivir con diabetes tipo 2 en la tercera edad

La diabetes tipo 2 en personas mayores requiere seguimiento y unos cuidados adaptados a cada situación, pero no tiene por qué impedir mantener una vida activa y autónoma. Seguir correctamente el tratamiento indicado, mantener hábitos saludables y contar con apoyo cuando empiezan a aparecer dificultades en las actividades cotidianas puede contribuir al bienestar y la calidad de vida.

En MimoCare ayudamos a las familias que necesitan apoyo para el cuidado diario de sus mayores en casa. Ofrecemos servicios de cuidado de personas mayores en Madrid, cuidado de mayores en Barcelona, cuidado de personas mayores en Sevilla y atención domiciliaria en otras ciudades como Málaga, Murcia, Bilbao, Donostia y Vitoria-Gasteiz.

Trabajador Social en  | 951 68 26 81 |  + posts

Trabajador social orientado al bienestar y al cambio social, con experiencia en la intervención con personas, familias y comunidades.

Especializado en mediación, gestión de conflictos y empoderamiento social, contribuye a la integración, la cohesión social y la mejora de la calidad de vida mediante una práctica profesional responsable y colaborativa.

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