Perder algo de estabilidad al caminar no significa necesariamente tener que renunciar a salir de casa o depender constantemente de otra persona. Para muchas personas mayores, un bastón, un andador u otro producto de apoyo puede convertirse en un gran aliado para continuar desplazándose con seguridad y mantener su autonomía durante más tiempo.
Sin embargo, utilizar una ayuda técnica inadecuada o hacerlo de forma incorrecta puede producir el efecto contrario. Un bastón demasiado alto, un andador colocado excesivamente lejos del cuerpo o unas conteras desgastadas pueden dificultar la marcha e incrementar la inseguridad. Por eso, no basta con comprar un bastón y empezar a utilizarlo. Elegir el dispositivo adecuado, ajustarlo correctamente y aprender a manejarlo son aspectos fundamentales para aprovechar realmente sus beneficios.
En este artículo explicamos cuáles son las principales ayudas técnicas para la movilidad de las personas mayores, cómo utilizarlas correctamente y qué aspectos deben tener en cuenta las familias para favorecer desplazamientos más seguros tanto dentro como fuera de casa.
Contenido
Las ayudas técnicas deben favorecer la autonomía, no limitarla
Actualmente se utiliza cada vez más el término productos de apoyo para referirse a aquellos dispositivos diseñados para mantener o mejorar la capacidad de una persona para realizar actividades cotidianas.
La Organización Mundial de la Salud incluye dentro de la tecnología de apoyo productos relacionados con la movilidad, el autocuidado, la audición, la visión o la comunicación. En las personas mayores, disponer del producto adecuado puede mejorar la independencia y la seguridad e incluso facilitar que permanezcan en su domicilio durante más tiempo.
Dentro de las ayudas para desplazarse encontramos diferentes alternativas. El bastón puede proporcionar apoyo adicional y mejorar el equilibrio, mientras que un andador ofrece una base de sustentación mayor cuando se necesita más estabilidad. La elección no debería depender únicamente de cuál resulte más cómodo o económico. El equilibrio, la fuerza, la forma de caminar y las limitaciones de cada persona determinan qué dispositivo es el más adecuado.
Cómo saber si una persona mayor necesita un bastón
Hay personas que empiezan a utilizar un bastón después de una lesión o intervención quirúrgica. En otros casos, la necesidad aparece progresivamente debido a problemas de equilibrio, dolor articular, pérdida de fuerza o determinadas enfermedades.
Algunas señales que pueden indicar que conviene realizar una valoración son:
- Buscar continuamente muebles o paredes para apoyarse
- Caminar con mayor inseguridad que antes
- Tener miedo a sufrir una caída
- Perder el equilibrio con frecuencia
- Experimentar dolor al apoyar una pierna
- Reducir los paseos por miedo a caminar sin ayuda
Ante estas situaciones, lo recomendable es consultar con un fisioterapeuta, terapeuta ocupacional u otro profesional sanitario capacitado para valorar la movilidad. La Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG) recomienda que la elección del producto de apoyo tenga en cuenta aspectos como la fuerza y el equilibrio de la persona mayor.
Cómo utilizar correctamente un bastón
Uno de los errores más habituales consiste en utilizar el bastón en el mismo lado que la pierna que presenta mayor debilidad. Como regla general, cuando existe una pierna afectada, el bastón se lleva en la mano contraria. La SEGG recoge esta recomendación en su manual para cuidadores.
El movimiento debe estar coordinado para que el bastón avance junto con la pierna afectada y después se adelante la pierna con mayor fuerza. Este patrón proporciona una base de apoyo adicional y permite descargar parte del peso cuando es necesario.
No obstante, esta indicación general puede necesitar adaptaciones dependiendo de la enfermedad, lesión o patrón de marcha de la persona. Por eso, cuando se empieza a utilizar un bastón resulta recomendable aprender la técnica con un profesional.
La altura del bastón también importa
Un bastón no debería elegirse únicamente por su apariencia. Si queda demasiado alto puede dificultar el apoyo y alterar la postura. Si está excesivamente bajo, obliga a inclinar el cuerpo hacia delante y tampoco proporciona una ayuda adecuada.
Las guías sanitarias sobre productos de movilidad insisten en la importancia de que el bastón tenga una altura apropiada para su usuario y recomiendan solicitar asesoramiento cuando sea necesario. También conviene revisar periódicamente la empuñadura y, especialmente, la contera de goma situada en la parte inferior. Una pieza deteriorada pierde adherencia y debe sustituirse.
¿Cuándo puede ser más adecuado utilizar un andador?
El bastón no proporciona suficiente estabilidad en todas las situaciones. Cuando existen problemas importantes de equilibrio o se necesita una base de apoyo mayor, un profesional puede recomendar un andador. Hay diferentes modelos: sin ruedas, con ruedas delanteras o rollators, entre otros. Cada uno responde a necesidades distintas.
El uso correcto también requiere cierta técnica. Con un andador convencional, por ejemplo, se adelanta primero el dispositivo una distancia razonable y después se avanza con las piernas. Colocarlo demasiado lejos obliga a inclinar el cuerpo y puede aumentar el riesgo de perder el equilibrio.
Por eso, tampoco conviene comprar un andador sin valorar previamente qué modelo necesita realmente la persona.
Levantarse y sentarse utilizando un andador
Otro error frecuente aparece al levantarse de una silla. No es recomendable tirar del andador para ponerse de pie, ya que el dispositivo podría desplazarse o perder estabilidad. Las recomendaciones de fisioterapia indican que, cuando sea posible, deben utilizarse los reposabrazos de la silla para impulsarse y colocar después las manos sobre el andador una vez alcanzada una posición estable.
Para sentarse, el proceso se realiza de forma controlada: aproximarse a la silla, girar con cuidado hasta notar el asiento detrás de las piernas y buscar los reposabrazos antes de descender. Son movimientos aparentemente sencillos, pero aprenderlos correctamente aporta mucha seguridad.
Escaleras, bordillos y desniveles requieren especial atención
Los cambios de nivel son uno de los momentos en los que más cuidado debe tenerse. Con bastones o muletas, la técnica utilizada para subir no es exactamente igual que para bajar.
Las recomendaciones hospitalarias indican que, al subir un escalón, suele adelantarse primero la pierna no afectada; al bajar, se colocan primero las ayudas y se desciende con la pierna afectada. Sin embargo, esta técnica no debe aplicarse automáticamente a todas las personas.
Cuando existen problemas importantes de movilidad, antecedentes de caídas o escaleras difíciles en la vivienda, lo más seguro es recibir instrucciones individualizadas de fisioterapia o terapia ocupacional.
Una buena ayuda técnica no compensa una vivienda insegura
Utilizar correctamente un bastón o un andador sirve de poco si el domicilio está lleno de obstáculos. Conviene revisar especialmente las zonas por las que la persona se desplaza habitualmente y eliminar elementos que puedan provocar tropiezos.
Entre las medidas más útiles se encuentran mantener los pasillos despejados, retirar alfombras inestables, mejorar la iluminación y evitar superficies mojadas o resbaladizas. Las recomendaciones sanitarias sobre el uso de andadores también advierten específicamente de los riesgos asociados a alfombras sueltas y suelos deslizantes.
El baño merece una atención especial. Dependiendo de las necesidades de la persona, pueden resultar útiles barras de apoyo, superficies antideslizantes o asientos de ducha.
El objetivo es que el entorno acompañe a la ayuda técnica y no se convierta en un obstáculo adicional.
No todas las ayudas técnicas sirven para caminar
Cuando hablamos de productos de apoyo para personas mayores, los bastones y andadores son solo una pequeña parte. También existen sillas de ruedas, barras y asideros, elevadores, sillas de ducha, productos para facilitar las transferencias, ayudas para vestirse o asearse o dispositivos destinados a facilitar determinadas actividades cotidianas.
En España, el CEAPAT, perteneciente al IMSERSO, dispone de un catálogo público de productos de apoyo que permite consultar diferentes soluciones disponibles según las necesidades de cada persona. La finalidad de estos dispositivos no es sustituir aquello que la persona todavía puede hacer, sino facilitar que conserve el máximo nivel posible de autonomía.
El cuidador también puede ayudar a mantener una movilidad segura
Cuando una persona mayor empieza a tener dificultades para desplazarse, la familia puede caer en la tentación de evitar que camine para reducir el riesgo de caídas. Sin embargo, limitar innecesariamente el movimiento puede favorecer una pérdida progresiva de capacidad funcional.
Siempre siguiendo las indicaciones de los profesionales sanitarios, el cuidador puede acompañar durante los desplazamientos, recordar la técnica adecuada y comprobar que el entorno permanece libre de obstáculos. También puede detectar pequeños cambios importantes: que la persona empieza a arrastrar un pie, que necesita apoyarse más que antes, que ha aumentado su miedo a caminar o que el dispositivo ya no parece proporcionarle suficiente estabilidad.
Estas observaciones pueden servir para solicitar una nueva valoración profesional antes de que aparezca un problema mayor.
Cómo puede ayudar MimoCare
En MimoCare entendemos que mantener la autonomía es una parte fundamental del bienestar de las personas mayores. Nuestros cuidadores pueden acompañar en los desplazamientos cotidianos, prestar apoyo durante las rutinas diarias y ayudar a que las recomendaciones establecidas por fisioterapeutas y otros profesionales sanitarios se integren de forma segura en el día a día. También ofrecemos ayuda con el aseo, la preparación de comidas, los paseos, el acompañamiento a consultas y otras actividades que pueden resultar más difíciles cuando aparecen problemas de movilidad.
MimoCare presta servicios de cuidado de personas mayores a domicilio en Málaga, Murcia y Sevilla, así como Madrid, Barcelona o Bilbao; además de numerosos municipios de estas provincias. Esto permite adaptar el servicio tanto a personas que necesitan unas horas de ayuda como a aquellas que requieren una atención más continuada.
Preguntas frecuentes
¿Hay que cambiar periódicamente la contera de un bastón?
Sí. La goma de la parte inferior se desgasta con el uso y puede perder capacidad de agarre. Conviene revisarla regularmente y sustituirla cuando esté deteriorada, lisa, agrietada o presente un desgaste irregular.
¿Es recomendable comprar un bastón plegable para una persona mayor?
Puede resultar práctico en determinadas situaciones, especialmente para transportarlo, pero debe ofrecer la estabilidad que necesita la persona y estar correctamente ajustado. Si existen problemas importantes de equilibrio, es preferible consultar antes con un profesional.
¿Se puede utilizar el mismo andador dentro y fuera de casa?
Depende del modelo. Existen dispositivos diseñados para diferentes entornos y superficies, por lo que debe comprobarse para qué uso está indicado cada producto y si responde a las capacidades de la persona.
¿Qué hacer si una persona mayor se niega a utilizar un bastón?
Conviene evitar imponerlo únicamente por miedo a una caída. Puede ser útil hablar sobre qué dificultades está experimentando y solicitar una valoración profesional que explique para qué sirve la ayuda y cómo puede favorecer su independencia. Participar en la elección del dispositivo también puede facilitar su aceptación.
Utilizar una ayuda no significa perder independencia
Aceptar que ha llegado el momento de utilizar un bastón o un andador puede resultar difícil para algunas personas mayores porque lo interpretan como una señal de pérdida de autonomía. Sin embargo, una ayuda técnica bien elegida persigue precisamente lo contrario. Sentirse más seguro al caminar puede permitir volver a realizar pequeños desplazamientos, recuperar paseos que se habían abandonado o continuar participando en actividades cotidianas.
La clave está en utilizar el dispositivo adecuado, aprender a manejarlo correctamente y revisar periódicamente si continúa respondiendo a las necesidades de la persona. Cuando todo ello se combina con un entorno seguro y el acompañamiento necesario, las ayudas técnicas pueden convertirse en una herramienta para seguir haciendo cosas, no para dejar de hacerlas.
Trabajador social orientado al bienestar y al cambio social, con experiencia en la intervención con personas, familias y comunidades.
Especializado en mediación, gestión de conflictos y empoderamiento social, contribuye a la integración, la cohesión social y la mejora de la calidad de vida mediante una práctica profesional responsable y colaborativa.






